No ser mejor... ser el El Mejor

Cada cierto tiempo vuelve a golpearme la maldita interrogante que no logro sacarme de la cabeza... ¿habrá algo en el mundo en lo cual seamos los mejores?
Me explico. Tal vez porque desde que tengo uso de razón mi papá me bombardea con eso de que "no importa lo que hagas, mientras seas la mejor", cuando era chica tenía una especie de fascinación por los absolutos. Me encantaba revisar el libro de los records para ver quiénes eran "los más" en algo, en lo que fuera -y generalmente eran cosas disparatadísimas-. Uno de los más populares -y de los más normales- es el hombre más rápido del mundo, el cual, en realidad, era el que había llegado de un punto a otro corriendo en la menor cantidad de tiempo, lo que sirve sólo como una sesgada aproximación al concepto de "rapidez".
Pero qué hay del hombre que SI es el más rápido del mundo, del universo, pero como nunca se le ocurrió empezar a correr en sus ratos libres, nunca se dio cuenta de este insuperable talento?
Se perdió. Seguramente ahora trabaja en un banco.

Entonces me pasaba la tarde pensando en qué es lo que yo puedo hacer mejor que cualquier otra persona viva en el planeta. Asumiendo que como no nos harían la mala pasada de estamparnos etiquetas en la espalda con este tipo de instrucciones para que las leyeran por nosotros al nacer, tenía que haber alguna forma de descifrar nuestro propio código de barra, que seguramente estaba en algún lugar del subconciente, esperando aflorar al contacto con el estímulo correcto. En el caso del corredor, al contacto con una pista de carreras, por ejemplo, o cuando tuvo que salir persiguiendo a su perro.

No se trata del hombre más alto del mundo o de esa extraña señora que se rehusa a cortarse las uñas, o cualquier otro atributo medible y comprobable aún cuando el sujeto no coopere. Se trata de intangibles, de habilidades que requieren de una demostración, de una ejecución que evidencie la superioridad del sujeto sobre todos los demás exponentes de la mima actividad.
El problema que me presenta esta idea es que para saber con certeza quién es el líder en cada categoría, no bastaría con probar a todos los postulantes, sino que sería preciso lograr -y en definitivamente obligar- a todos los hombres y mujeres a que tomen el mismo examen o, al menos, a la porción de ellos que coincida con el perfil del sujeto buscado. De esta forma, para encontrar al más rápido del mundo, se descartaría a la población mundial de adultos mayores, a la de infantes y de personas con discapacidades motoras o físicas que les impidan correr.

Escuché que durante el periodo de Guerra Fría, los rusos estaban tan empeñados en superar al bloque estadounidense que se decidieron a ganar los Juegos Olímpicos, al menos. Así que inventaron un programa computacional para determinar las características ideales que los deportistas en cada disciplina debían tener para ganar sus respectivos eventos. Básicamente, era una máquina moralmente demoníaca para buscar a los mejores o potencialmente mejores de entre los mejores. Entonces, coordenadas, medidas y números en mano, se empeñaron en hallar entre su ejército -que no eran pocos hombres- a los candidatos matemáticamente perfectos para derrotar a todos los demás países del mundo. Así lo hicieron, una vez que los encontraron, los entrenaron por años, solamente para correr 100 metros planos, solamente para saltar más y más alto, todo lo alto que la máquina indicó que podían llegar a alcanzar.
Ese año varios ganaron. Otros, inexplicablemente, perdieron. Luego todos fueron devueltos a las filas marciales.

Fuera de las implicancias éticas de este tipo de proceso, otro impedimento es que es simplemente descabellado, además de virtualmente imposible de realizar a nivel global y con cierta simultaneidad, para que mientras terminemos de medir los últimos sujetos, los primeros ya empiecen a salir del grupo objetivo, o bien, ya no estén vivos. Definitivamente engorroso.
Por otro, este burocrático trámite tomaría mucho tiempo a observantes y observados. Si la meta es encontrar en cada generación a "los mejores" entonces esa población no tendría tiempo libre para nada más que para someterse a tantas pruebas como habilidades queramos investigar. Y ciertamente hay miles, tal vez millones, de habilidades que sería interesante medir. De esta forma, cuando se descubriera la superioridad de alguien en algo, ese alguien no tendría ni oportunidad de deslumbrarnos con la ejecución de su talento, porque no quedaría eximido de la posibilidad de que sea también el mejor en otra cosa, por lo que debería seguir en exámenes toda la vida.

Otro problema dentro del mismo tema socio-sicológico es el rótulo. Suponiendo que una vez encontrado nuestro talento saliéramos del sistema de revisiones, igualmente este no nos reportaría ninguna ganancia personal. Seríamos el mejor jugador de emboque, por ejemplo, pero nada más. Nadie nos pediría siquiera seguir practicando o perfeccionando nuestro talento porque, ¿para qué?, si ya quedó claro que somos y seguiremos siendo el mejor? Tal vez la única forma de justificar el seguir practicando sería con el objetivo de mantenerse vigente -y vivo- para superar al mejor de la siguiente generación. Pero aún así, el panorama para el elegido continúa siendo patético.
Este irrefutable hecho de ser objetivamente superior privaría además a todo el resto del mundo de practicar esta actividad con seriedad o entusiasmo, porque el modelo perfeccionista que regiría la sociedad como producto de esta frenética carrera nos impediría disfrutar del sólo hecho de realizarla, sólo por diversión, sólo por pasar el rato. Sería el fin del ocio en su sentido más amplio. Qué tristeza.

El próximo paso sería la manipulación de las personas, como en Gataca. En un derroche de solidaridad, podríamos decidir qué ventajas comparativas darle a nuestros hijos aún sin estos haber nacido, interviniendo su material genético, pero , una vez más, con el único propósito de que alcance alguno de los mentados sitiales mundiales de los mejores. Luego, uno de los propósitos de encontrar a estos líderes sería extraer su información genética para ofrecerla a los padres de los futuros campeones en potencia, en un círculo eterno y decadente, que se desvirtuaría al momento de masificar esta práctica, puesto que ya no sería posible medir el real potencial -sin ayudas adeénicas- de cada persona.

Tal vez una forma más benigna de aproximarse a este modelo de sociedad es poder determinar, en el caso de cada individuo, qué es lo que hace mejor. Esto implicaría, por supuesto, que cada uno nace con alguna predisposición a destacar en algo, por muy inverosímil que esto sea. Y, efectivamente, serían cosas inverosímiles las que se observarían, por el simple hecho de que existen más personas en el mundo que actividades factibles de ser realizadas y calificadas como habilidad. Entonces se haría necesario hilar tan, pero tan fino en la medición, que ya no sería suficiente determinar -vía exámen de sangre o biopsia cerebélica o como sea- que alguien es el "más apto para saltar", sino que ese enunciado se debería desmenuzar al punto de acotarlo al máximo, al punto de acotarlo tanto que sea verdaderamente único. La idea no es la perfección, es la especialización, aunque a un nivel enfermiso.

Aunque esta idea general me parece, como dije, verdaderamente fascinante, deberé resignarme, al menos por el momento, a mantenerla en el plano de la ciencia ficción. ¿Qué pasaría si, como las hormigas o las abejas, fuéramos destinados a ser de una forma u otra? ¿Dónde quedaría la voluntad? ¿Qué pasaría con el individuo? Qué pasaría conmigo si se descubriera que lo que mejor hago en comparación con todas las otras personas del mundo es calcular fórmulas químicas para medir el ph de las aguas estancadas en la intersección de las calles a y b de un pueblo x?
Posiblemente moriría de lata.

Me da miedo pensar en las consecuencias de la obsesión humana, principalmente en las consecuencias de la mía, porque -a pesar de todo lo expuesto- no puedo dejar de pensar en la pregunta. La maldita y desquiciada pregunta.

Definitivamente, el mundo de los mejores es una pesadilla en potencia.

Comments

Anonymous said…
ea, que ahora tu teoría de la incomunicación se ha vuelto papillas!!! jujuju!!!

mira, apliqué la super técnica de leer sólo 2 líneas por párrafo, pq este post me pareció particularmente largo.

eso sí, creo que no está en ser mejor o no. digo, ¿como podrías medir onda "jorgito es mejor que juanita en resolver ecuaciones de uinto grado?". claro, podría definirse en un suelo, o algo así, pero también cabe la posibilidad que jorgito viva en conce, y juanita en ekaterinburgo. o sea, jamás van a saber de su existencia bilateral. entonces ¿qué mas da?

aqui mi intención era seguir divagando sobre tu extenso post, pero ya perdí la idea central. digo, me acuerdo que era sobre algo de "lo mejor", pero no recuerdo muy bien.

¿alguno de nosotros será lo mejor en algo? no lo sé... no me interesa mucho, en realidad. claro que es bueno que lo tuyo sea reconocido dentro de un campo (cómo el individuo que come mas hot dogs en 8 minutos) pero eso es al menos algo medible.

lo de tu ejemplo d los rusos lo encontré raro. al menos en mi cabeza, SIEMPRE pensaré que los rusos son infinitamente mejores que los gringos. son una cultura mucho muy desarrollada (tal vez la mayor del mundo) y por supuesto que tenían métidos muy bizarros y frikeados para serlo. De hecho, los soviéticos no sólo hicieron eso de la compu seleccionadora una vez, sino varias. Y les sirvió bastante, porque la URSS ganó en TODOS los juegos olímpicos (menos en helsinki 52, mexico 68 y obviamente los ángeles 84, donde los rusos no fueron)... si te metes a ese super medallero, la URSS salió primera en melbourne 56, roma 60, tokio 64, munich 72, montreal 76, moscu 80, seul 88 y barcelona 92, con nuestro amigo kobi. del 96 para adelante fueron los países separados...
sí! estados unidos debería agradecer que la urss ya no existe, y que por fin hayan podido ganar los últimos 3 juegos olimpicos (atlanta 96, sydney 00 y atenas 04)

(ese fue el dato freak del día)
(ah... se cuenta desde el 52, pq fue la primera vez que fueron a unos juegos olimpicos)

bueno, lo siento, pero tenía que hacer mi defensa a la urss, tu sabes.

bien, se desvirtuó totalmente la intención del post, pero hey! ¿que sería de vlado rosas si empezara y terminara la misma idea?

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