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Showing posts from 2011

Yahoo preguntas sin Yahoo respuestas.

Estoy asquerosamente triste. Cuando me pasan estas cosas pienso que nunca voy a volver a ver noticias. Que voy a bloquear todas las páginas de noticias que se que me ponen mal. Que voy a hacer como que lo que se que me mata las ganas no existe. Pero no puedo. Nunca he visto como solución el alejarme del dolor. Mi mamá ha hecho de esa estrategia un método de vida, y yo me prometí que no la replicaría. Y tampoco quiero hacerlo. No es consuelo, ni cerca, el taparme los ojos. Al contrario, me sentiría peor. Le adjuntaría el peso de tratar de engañarme. Como sea, las cosas no me pesan menos mientras sepa menos detalles. No desaparecen, no se arreglan, en la medida en que yo hago como que no pasan, que no son. Me acuerdo que la última vez me tocó mientras estaba en el auto (ser testigo de una atrocidad, digo). Igual terminé llorando aunque traté por todos los medios de evitarlo. Lo bueno es que no me da verguenza. No se, de cierta forma lo veo como una pancarta ambulante, el ir al supe...

Bestias de cuatro patas... bestias de dos patas.

Estaba con mi gata en el patio, ya saben, pasando tiempo de calidad. Cuando pasa el vecino y al vernos empieza a contarme de sus dos gatos (nuevos, porque el primer par fue asesinado a postonazos por un tercer vecino) y un perro que tiene. Y cómo su perro tuvo una enfermedad y tuvo que operarlo. De cómo le dolió el bolsillo hacerlo, tanto que llegó a agarrarse la cabeza cuando se acordó. También contó de la esterilización de sus dos gatos y que todos estaban bien y contentos ahora. De esa conversación trivial yo me quedé con la imagen del pobre caballero tomándose la cabeza al recordar la cuenta del veterinario. Porque, claro, tiene que haberle dolido el bolsillo, yo lo se, pero lo bueno es que lo hizo. Lo hizo igual. Cuando adopté a mi gata también se me vino encima una maratón de visitas a veterinarios con sus respectivas cuentas y recetas. Eso pasa cuando adoptas un gato enfermo. Pero... lo hice igual. Cuando me vi acogotada en la caja chica, aproveché de hacer un orden en la bib...

El retorno del Jedi

Cuando trabajaba en la refinadora de petróleo local, todos los días mientras caminaba al casino para comer mi almuercito, me fijaba en un cartel que anunciaba orgullosamente, por ejemplo, "128 DÍAS SIN ACCIDENTES". Todos los días, claro, la cifra aumentaba. Hasta que una tarde estaba en el baño de la oficina, cuando alguien me toca la puerta y me dice que me dirija a la entrada del edificio. Sonaba una sirena y por el parlante del lobby una voz serena y acertiva nos pedía quedarnos en nuestros lugares de trabajo hasta recibir nueva información. Al día siguiente, en mi caminata hacia el casino, leí: "0 DÍAS SIN ACCIDENTES". Si yo tuviera un cartel de esos, cada día que trabajé en la refinería local, habría dicho "0 días sin accidentes", porque recuerdo ese tiempo como el más zen-accidentado de mi historia. Todos los días volvía a mi casa con ganas de matar a alguien, poner una bomba, dinamitar un edificio, mandar cartas con antrax, esparcir virus bioló...

Amiguitos por correspondencia.

Cuando estaba en el colegio, mi profe de inglés, la Miss Verónica, nos repartió unos papelitos que tenían direcciones de personas de todo el mundo que querían tener un amiguín por correspondencia. Como uno no tenía internet en la casa por ese tiempo, este tipo de cosas causaban verdadero furor. Claro, las cartas tenían que ser en inglés. Le escribí a una niña que era de Israel, parece. No me acuerdo bien porque solo recibí UNA carta suya y sería todo. Mi segunda carta quedó sin respuesta. Me sentí un poco mal en ese tiempo en que no me llegó otra carta. Habrá sido mi culpa? Habré estado muy fome? Mi caligrafía no era buena? Porque su caligrafía no era buena, ni su carta muy interesante, pero eso no justifica no escribir más. Luego, cuando fui más grande, un amigo (en ese tiempo no lo era mucho) me dijo que me escribiría una carta. Ya todos tenían internet en casa y celulares y todo eso, así que de esa forma me enteré de que yo le gustaba... cuando me dijo que me escribiría una car...

Tener mascotas es terapéutico.

Mi hermana es una nerd. Pero del tipo de nerd que va al gimnasio, no como yo. Eso no le quita lo nerd, en todo caso. Bueno, ella tiene una clase en la U sobre expresión oral, un poco para desempolvar la oratoria de los -a su altura- casi ingenieros comerciales, supongo yo, que entre tantos números ya se les van olvidando las letras, y el poder de lo que puedes lograr si las conjugas bien. Me da la razón el hecho de que me cuenta que esa clase puede llegar a ser una de las más temidas por el alumnado. Es como algo "raro", como desencajado dentro de la carrera. Pero es algo tan básico, que mi hermana, por ejemplo, que simplemente es genéticamente incapaz de relajarse, de "dejarse llevar", se ve tentada a hacerse una pauta escrita para poder "improvisar" un discursillo de minuto y medio sobre un tema a elección. Yo, que crecí con el "no tiene que ser perfecto" de Artemanía (aunque solo de grande pude entenderlo), trato de convencerla de que una v...

Infantilización.

Cada cierto tiempo, alguien me infantilea. Se que el verbo "infantilear" no está en la Real Academia Española (como si están varios menos útiles), pero la Real Academia Española, es pocas palabras... no existe. Así que, bien. Como iba diciendo, me parece increíble que, a pesar de todo, cada cierto tiempo alguien me infantilea. Me refiero, como debe parecer evidente, a la acción de descalificar a alguien apelando a su condición infantil, aunque esta no sea tal. Por ejemplo, hoy mi madre estaba fuera de sí por culpa de un problema que tenía, y al yo reiterarle mi sugerencia para aliviar su sufrimiento, me llevé un "a ver, acá ya hay adultos resolviendo este problema, gracias". Estupor. La última vez que me habían infantileado fue para el terremoto del año pasado, en que un amigo de mi papá (también por tratar de reiterar mi opinión en un asunto familiar que apremiaba una solución) me hizo callar diciendo: "dejemos que los papás vean qué hacer, ok". Y e...

Dos de la mañana.

Ahora tengo como regla autoimpuesta no googlear nada cuando estoy a punto de dormirme.

Sobre los galanes anti galanes

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Acabo de terminar de ver una película llamada Waiting for forever.  No se por qué la vi, porque el puro afiche ya me decía que no era mi tipo de película. O al menos el tipo de película que estoy dispuesta públicamente a admitir como mi tipo de película.  Ya, la vi por una razón realmente boba: el sombrero que uno de los personajes sostiene en el afiche. Me recordó a la película de johnny depp, Benny & Joon, aunque no era exactamente el mismo, pero igual. Sirvió para que buscara el trailer.  Y, claro, en el trailer me di cuenta de que era una peli sensiblera e inocente, que iba a tratar de sacarme alguna lagrimilla adolescente que haya quedado por ahí olvidada entre todas las que uno echa al mundo cuando se va dando cuenta de que el mundo no es el mundo que uno quiere, y que los que uno quiere que estén en ese mundo no siempre lo quieren a uno en el suyo.  Básicamente, la historia de un choque.  Pero, para variar, me estoy desviando del tema. El tema no ...

Hablando de fracasos

Hablando de fracasos, postulé a un trabajo. Armé un curriculum y todo. Yo sola. Extrañamente -espantosamente- nunca había tenido q hacerlo en mi vida. Y no porque no haya usado un curriculum antes. De hecho ya tenía uno, pero tuve q buscarlo en mi ex ex computador, q estaba escondido en mi closet (donde se esconden tantos otros cachureos obsoletos, pero que simplemente no puedo botar a la basura, como si nunca los hubiera querido). Bueno, ese curriculum, ñoño por lo demás, lo hizo mi papá cuando me obligaron a postular a una gran empresa petrolera nacional para hacer mi práctica. Hacer un curriculum es algo desconcertante. Es un ejercicio de esos en los que no te puedes dar el lujo de detenerte a analizar lo q estas haciendo, porque pensar en tí mismo, resumiéndote a ti mismo en una serie de ítems inconexos y estirados, es irreparablemente... ridículo. Es hasta vergonzoso. Datos Personales. Antecedentes Académicos. Experiencia Laboral. (y, mi favorito...) Información Relevante. Veamos....

Nueva entrada.

Si yo fuera un robot, no se, seguramente tendría un poster de isaac asimov en mi pieza. Seguramente escucharía paranoid android, de el ten eleven, cuando estuviera triste, o sintiera que la vida no tiene sentido. Iría a tomarme un tarro de aceite con mis amigos. Se me pasarían los tarros hablando de mi juventud perdida, de mi juventud perdiéndose a fuerza de mi mismo diciéndole adiós antes de tiempo. Si yo fuera un robot, no se, la verdad. Podría desconectarme temporalmente hasta el día en que todos fuéramos robots, y nos entendiéramos.