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Showing posts from October, 2006

Dulce o travesura... o ambos

Ayer me tocó celebrar halloween involuntariamente, presenciando una mini peli de terror... en vivo. Mientras disfrutaba de mi paseo en los últimos asientos de la locomoción colectiva que me lleva a mi casa (o a un paradero después de mi casa, dependiendo de los reflejos del chofer de turno) vi como en una de las paradas más concurridas por los potenciales pasajeros, una niñita de unos 7 años corría hacia la micro gritando "mira mamá, una Chiguayante Sur!". Acto seguido, la niñita se sube presurosa por la puerta de atrás, la cual es rápidamente cerrada por el chofer al darse cuenta de que la gente se le estaba colando al interior de su vehículo y fuente de trabajo. Entonces la puerta se cierra con tal estrépito que la niñita casi se vuela un dedo, el cual finalmente salvó ileso, pero su canastita de halloween en forma de calabaza quedó irremediablemente atrapada en la puerta. La lucha por liberarla regó todos los caramelos por las escaleras, y cuando comenzaba a recogerlos, ad...

No ser mejor... ser el El Mejor

Cada cierto tiempo vuelve a golpearme la maldita interrogante que no logro sacarme de la cabeza... ¿habrá algo en el mundo en lo cual seamos los mejores? Me explico. Tal vez porque desde que tengo uso de razón mi papá me bombardea con eso de que "no importa lo que hagas, mientras seas la mejor", cuando era chica tenía una especie de fascinación por los absolutos. Me encantaba revisar el libro de los records para ver quiénes eran "los más" en algo, en lo que fuera -y generalmente eran cosas disparatadísimas-. Uno de los más populares -y de los más normales- es el hombre más rápido del mundo, el cual, en realidad, era el que había llegado de un punto a otro corriendo en la menor cantidad de tiempo, lo que sirve sólo como una sesgada aproximación al concepto de "rapidez". Pero qué hay del hombre que SI es el más rápido del mundo, del universo, pero como nunca se le ocurrió empezar a correr en sus ratos libres, nunca se dio cuenta de este insuperable talento? ...

Las siete diferencias...

Confieso que hace no menos de 5 años era completamente incapaz de distinguir un afroamericano de otro, y hace no menos de 3 me era complejísimo diferenciar un asiático de su vecino. Ni hablar de distinguir entre un discurso de Liam gallagher y uno de Freddy Prince Junior, ingleses y norteamericanos sonaban igual para mí (bueno, después entendí que la mejor forma de distinguir a un inglés en la tv estadounidence es verificar si le ponen subtítulos). Como sea, lo que quiero decir es que me parece alarmante que no podamos separar individuos de razas (digo "podamos" porque es un tema que escucho recurrentemente), principalmente porque es descortez y secundariamente porque es potencialmente peligroso. Hubo un tiempo en el que si no sabías con exactitud si estabas frente a un chino o a un japones, podía costarte la vida. O si estabas frente a un alemán u otra de esas razas medias nórdicas y vikingamente atemorizantes. Hace un par de días intercambié algunas fraces con un jovencillo...

Don´t panic

Estuve una hora y veinte minutos absorviendo una dosis hipodérmica para periodistas de mecánica cuántica, física cuántica y cuánticas varias. El profesor dijo que no nos dejaría ir de la sala sin comprobar nuestras caras de asombro insondable ante la problemática infinita que presenta la falta de una Explicación para el universo y todo lo que contenga y no contenga. Yo lo veía moviéndose, gesticulando, abriendo unos ojos gigantes, saltando de un lado a otro, citando teorías de extintos alemanes, rusos y norteamericanos, casi gritando de emoción ante la certeza científica de que la gravedad no es tal y de que lo único cierto en la galaxia es la incertidumbre. Me tomé un tiempo en ver las caras de los presentes, pero no tenían la expresión estupefacta que el profesor buscaba. Me dio lata, porque le ponía tanto empeño... Pensé "caracoles!... la apatía sí ha aumentado sus bonos", porque lo cierto es que, al menos yo, estaba más extrañada por el hecho de que me inscribí en un tall...

El blog pródigo

Encontré mi anterior blog perdido, el que con su desaparición dio pie al presente. Qué excelente fue el momento en que, aventurando unas letras y unos puntos en la barra de direcciones... ahí estaba. Así que me puse a leerlo. Y fue como leer algo de alguien más, que no soy yo, ni yo en otro tiempo, ni yo en otro espacio. En general, nunca me reconozco. Ni en las grabaciones, ni en los videos, ni en lo que escribo ni en las fotos. Lo único que podría reconocer fácilmente es mi letra manuscrita, toda desordenada, puntuda y redonda, toda indecisa, donde una "a" nunca es igual a la siguiente, ni en la misma palabra, ni en "mamá". El conflicto de identidad se presenta porque la letra manuscrita es algo completamente prescindible por estos días. Ni siquiera la firma tiene que ser igual en todos los cheques. Lo se porque cuando firmo uno aún tengo ese terror primerizo de que estoy haciendo algo más importante de lo que me correspondería, por lo que los dedos me tiemblan y ...

Crónicas domésticas

Hoy sucedió un hecho inédito. Mi madre, después de 22 años en el ejercicio de sus funciones, se olvidó de mandarle la colación del colegio a mi hermana chica. La pobre habrió su mochila en el primer recreo, como siempre, con la ilusión de encontrar su acostumbrada manzana hiper sana y su panecillo delicioso. Sin embargo, lo que encontró fue un gran vacío. La incertidumbre la devastó, era más probable que se la hubieran robado telepáticamente a que mi mamá la hubiera olvidado. Pero así fue. Cuando mi hermana contó este episodio en el auto, fuera del esperable "jaja" generalizado, se sintió un silencio preocupante. Algo pasó ahí. Mi mamá simplemente no se olvida de las cosas. Pero esta vez dijo, con toda calma, "para que vean que también soy humana"... y no lo decía en broma. Mi mamá también es humana. Nos tomó 22 años desenmascararla. Lo que me dejó pensando fue el hecho de que la mamá que yo conocí no es la misma mamá que conoce mi hermana menor y definitivamente no...

Crece la apatía en Ciudad Gótica

En días como este pienso... "y qué tanto?" Me llegan mensajes de todos lados, diciéndome cosas que en otro tiempo me preocuparían, pero que ahora son como adornos de un día como cualquier otro, pero distinto a todos. "Y qué si ahora tienes a otra? (aunque yo nunca fui, que no se te olvide)", "Y qué si el trabajo es para mañana?", "Y qué si la ropa me queda chica?", "Y qué si el libro se devolvía el 24 de agosto? y qué si ahora no puedo perdir ninguno por el resto del semestre?". Qué relevancia tiene todo esto para mi vida? Hace tres años atrás, siendo yo una jovencilla estudiante de periodismo de segundo año, me preocupaba el destino de mis certámenes del primer semestre, debido a un paro -el típico por los créditos universitarios- que se prolongaba hasta el infinito y amenazaba con desarticular todo el calendario académico. En una asamblea llena de otros jovencillos "compañeros" enfervorecidos, lebantó la mano un muchacho de ...

Versailles no bara...todavía

Cuando alguien menciona la palabra "oscar", lo que me viene a la mente no son esos premios que los gringos entregan a películas de dudoso mérito, sino Lady Oscar. Ayer estaba perdiendo el tiempo en youtube -cosa que hago frecuentemente antes de un certamen importante como parte de la Negación que precede a una larga jornada de estudio- y pensé en lo bien que me hacía sentir tomar once viendo La Rosa de Versalles, hace años, cuando vivía en Talcahuano. Así que busqué sin muchas esperanzas, y, para mi sorpresa, aparecieron docenas de videos de una serie que ya creía perdida en lo más recóndito de las mentes de mi generación. Empecé a ver videos como loca, incluso encontré esa película horrorosa que nunca me pude conseguir e, incluso, no me pareció tan horrorosa ahora. Estaba extasiada. Escuchar otra vez esas canciones, revivir esas escenas de Oscar con André cayendole a espadazos a un grupete de insurgentes, quedando tirados, todos moreteados, todos dignos y honorables... impag...

Hablar cansa

Me acabo de dar cuenta de que el jueves hablé mucho. Me pasa cada cierto tiempo y bajo ciertas circunstancias. No se trata de cantidad de palabras, en realidad, sino de lo que digo. Me doy cuenta de que hablo mucho cuando noto que salen de mi boca expresiones que yo no usaría si fuera yo quien hablara. Por lo tanto, entiendo que en ese momento estoy hablando de más, tanto, que me salgo de mí para entrar en otro. El jueves, por ejemplo, me sorprendí hablando como mi tía. Qué miedo. Otras veces me veo hablando como en una película de woody allen. Me cargan, son todas iguales, y él tiene la mala costumbre de reproducirse en cada uno de sus protagónicos (el típico personaje ingenioso-atolondrado-tímido), ya sean interpretados por él mismo o por otro actor/admirador de su obra. Pero si hay algo que detesto es tener una conversación a lo gilmore girls, a mil por hora, disparando palabras como una ametralladora sin sentido, solo por el gusto de saber que nadie en la tierra puede entender lo q...

Coriolis Inn

Soy la orgullosa dueña de una cárcel de caracoles. Aunque yo no le diría "carcel", sino más bien "hotel de caracoles", porque están viviendo mejor de lo que habrían estado entre las plantas del patio, infestadas de veneno contra los de su clase, depredadores varios y otros peligros insospechados. De mi experiencia -que ya lleva 3 días en curso- concluyo que los caracoles no son criaturas muy inteligentes o, al menos, no saben lo que les conviene. En lugar de disfrutar de una estadía con comodidades inmejorables, hacen lo imposible por escapar de su burbuja plástica, pasan unos encima de otros, son persistentes y cargantes, babosos a más no poder y muy rápidos, al contrario de lo que se pueda creer de ellos. Me carga ver que su pequeño ecosistema especialmente diseñado para su confort, que armé con tierra de hojas, plantas vivas y comida de varios tipos, no es suficiente para que me hagan el favor de vivir sus vidas ante mis ojos. Tal vez son bichos muy celosos de su...

Robbie, el Anillo y la escala de grises.

A esta hora está empezando el concierto de robbie williams. Mmm... No tengo apuro. Me como una tortita de chocolate y me dispongo a esperar a su próxima gira. Debería estar desesperada porque no conseguí 200 lucas para viajar a santiago, comprar comida y asistir ir al concierto en una ubicación decente. Pensé en comprarme una de 10 lucas y disfrutar viendo una pantalla gigante desde la punta de la galería, sin importar las ganas de ir al baño, el cansancio de haber acampado desde el día anterio en la fila y la incomodidad de estar con la misma ropa q ayer. Pero tengo claro q no soy ese tipo de fan. Yo no quiero galería. Yo quiero asiento numerado, quiero ver las gotas de sudor callendo por su cara, quiero q ningún cartel gigante me tape el panorama, que ningún vendedor de coca-cola me arruine la canción y que el sonido no llegue con el eco típico de los rincones insondables del Estadio Nacional. ... no se pudo. ... no esta vez, al menos. La buena noticia es que tengo la certeza de q, s...

La amiga soltera

Recientemente asistí al matrimonio religioso de una amiga cercana. Mi amiga se llama claudia (pura coincidencia). Nunca había recibido un parte de matrimonio a mi nombre. Todas las veces anteriores caí en la categoría de "...y familia", por lo que mi emoción fue mayúscula al ver que por fin algún contemporáneo se casaba. Algunas amigas tuvieron guagua, otras se cambiaron de país, otros se titularon de flamantes profesionales, otros celebraron su entrada a la vorágine laboral con sus primeros (y módicos) sueldos oficiales, pero nunca, ninguno, se había casado. Casarse es para toda la vida. Te lo recuerdan varias veces durante la ceremonia también, en el caso de q no te hubieras dado cuenta todavía. La primera vez q fui a un matrimonio fue el de mi tío claudio (no se si es coincidencia). En esa fiesta atrapé el ramo. Tenía 12 años y no entendí muy bien lo q pasaba, excepto q un grupo de jovencillas medias rellenitas refunfuñaban sin parar en medio de la pista, pidiendo q se rep...

Un sábado cualquiera...

Es sábado, pero no me doy ni cuenta, porque este semestre es tan flojo q solo los jueves me siento como un ente productivo para esta sociedad. En general no tengo mucho q hacer. Podría estar ocupada todo el día en actividades ñoñas, como limpiar mi colección de cajas musicales, ordenar alfabéticamente mis deuvedés, escribir los nombres de todos mis conocidos en runas enanas y en élfico, actualizar mi fotolog, diseñar atuendos q después no voy a usar, revisar la programación de todo el mes en la revista del cable, y un laaaargo etcétera. Pero no, aún así, no tengo nada q hacer, nada imperioso ni necesario. Nada objetivamente importante. Mi hermana se peina para salir con unos amigos. Van a juntarse a comprar cosas en el centro y luego tomarán el biotren hasta la primera estación de Chiguayante, donde todos juntos y cargados con bolsas del líder, van a invadir en manada la casa de un niño llamado Pollín. Me parece envidiable. Mi otra hermana recién despierta, y acarrea platos de comida a...

No hay primera sin segunda

La mala noticia es que perdí mi blog anterior. Justo hoy, en clases, se me ocurre lebantar la mano cuando el profe pregunta "quiénes tienen blog?". Típico que cuando uno dice algo, esto se embarra. Bueno, mi blog desapareció en el ciberespacio. En fin, la pérdida es siempre algo terrible, pero acá va de nuevo...