Artificialmente evolucionada... al fin.
Ha sido tortuoso y dilatado. Ha sido un camino de pros, contras, piedras y breves explanadas. De rebeldía y resignación durante años. Siempre esa recignación al final, esa de "habrá que hacerlo en algún momento, si no es ahora... luego". Hasta que ya es luego es clínicamente inevitable. Oh Dios! Por qué nos llenaste de muelas inservibles! Por ahí dicen que cuando eramos cabernícolas, las "muelas del juicio" (un nombre tan popular como sugerente para los terceros molares) eran una pieza clave en nuestra supervivencia culinaria. Por ese tiempo, consumíamos casi crudos los alimentos, muy duros, no precisamente filetes y vegetales al vapor. Por lo que cuatro monstruosas piezas dentales al final de la mandíbula harían esa pequeña gran difertencia de mastique que nos permitiría la digestión saludable a la que todo ser humano (aún en sus más termprana etapa evolutiva) tiene pleno derecho. Bueno, pero desde eso ha pasado... uuufff, algunos años ya. Y, sin embargo, esas porq...