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Yo no inventé ansiedad

 Yo no inventé la ansiedad. Ninguno de mis pensamientos preocupantes, ninguno de mis pensamientos intrusivos, ninguno de mis miedos irracionales es nuevo en la historia de la humanidad. Es como Nada humano te es ajeno. Mis experiencias, incluso las malas, incluso las imaginarias, son parte de la experiencia humana, y han sido vividas, y están siendo vividas por alguien más también. Incluso ahora mismo. Nada es extraordinario. Pero todo puede ser extraordinario para ti y para tu experiencia personal.  Mantener esa sensación a ralla y humilde. Es buena idea para superar los momentos complejos o desoladores. Ni en ellos estamos solas o solos. 

Encontré este borrador del 2020. Me da lata re-leerlo.

Una de las importantísimas etapas de maduración de los seres humanos tiene que ver con la desilusión. Uno crece mucho cuando se pega contra la áspera pared de "cómo son las cosas". O cómo son las otras personas, en realidad.  Como cuando uno está feliz, feliz, feliz, hasta que ves que nadie más está feliz. Te das cuenta de que eras feliz porque te faltaba información. Como cuando estás entusiasmado, entusiasmado, entusiasmado por algo, hasta que te das cuenta de que no era como creías. Te das cuenta de que no era para estar tan entusiasmado. Que eras el único entusiasmado. Te sientes ridículo. Como cuando estás ilusionado, ilusionado, ilusionado por algo, hasta que te encuentras con cómo era eso en realidad, y te sientes des-ilusionado para todo el resto de las experiencias similares. Te sientes un poco ingenuo por haberte ilusionado tanto. La ilusión en si misma, pasa a ser característica de inmadurez para ti.  Te pones amargo. Te pones viejo. Te ríes menos. Dejas de decirle...

Veinte veinte el año inexistente

 Estamos en pandemia aún. Me encerré en marzo y ya es noviembre.  Pero antes, con el estallido social, dejé de ir al cine en noviembre de 2019. Entonces, llevo un año sin ir al cine. Ir al cine es mi principal actividad outdoor. Aunque técnicamente es indoor, pero me refiero a "fuera de mi casa".  Siento que me estoy volviendo loca. No lo digo en broma. Me han venido algunos síntomas similares a cuando pasé un año de pánico y ansiedad, y también estuve meses encerrada mientras volvía a sentirme fuerte como para salir. Como sea, ahora estamos todos encerrados, y se supone que tenemos que cuidarnos y cuidar a los demás. Evitar circular para no contagiarnos, para no esparcir el virus. Me acuerdo que al principio de todo esto, me alegré secreta y culposamente de que el coronavirus haya tomado tanto vuelo. Me sentía viviendo una de esas películas de pandemia. De hecho, muchas cosas comenzaron a parecerse demasiado a "Contagion", la de Soderbergh. Además, al encerrarse gr...

Lanzar piedras hacia el futuro

Pienso en el tiempo como algo que está pasando, pero que a la vez ya pasó. Creo que uno puede estar en varios momentos a la vez, en varios tiempos a la vez. Hacia el pasado es fácil, porque no acordamos del pasado. Obviamente no nos acordamos de "el pasado", sino de cómo registramos el pasado, de forma muy personal, dispersa, emocional y subjetiva. Nos acordamos de "nosotros en el pasado". Y está bien. Hacia el futuro es más complejo, porque no tenemos recuerdos del futuro. Pero no por eso no vamos a poder estar en el futuro. Digamos, uno va con su conciencia hacia donde quiere, y ese lugar se genera automáticamente. Cuando vamos hacia atrás, se genera el pasado, y cuando vamos hacia adelante, se genera el futuro. El futuro es un concepto, como el presente o el pasado. Entonces, cuando voy al futuro, puedo entender el presente porque lo veo desde otro punto de vista. Es como eso de que los árboles no dejan ver el bosque. Hay que salir de entre los árboles para poder...

No preguntes de qué son las salchichas

No se por qué me acuerdo de este blog cuando estoy triste, cuando me sale mal algo, cuando hago el loco y quiero esconderme.  Super ridículo, porque acá no me estoy escondiendo. Al contrario. Y créanme que en esos casos me he esforzado mucho en mantener mis entradas con una medida de coherencia, porque cuando estoy triste, ni yo me entiendo lo que pienso. Es difícil intelectualizar esa sensación molesta de desazón existencial, que es como un cúmulo en el área de las costilla, que va llenando la caja toráxica al punto de que te empieza a doler un poco la espalda por la presión de toda esa emoción dentro. Anidando dentro. Igual hay algo que aprecio mucho en la tristeza. La tristeza por tonteras, digo.  La tristeza existencial me hace sentir bien conmigo misma. Me recuerda quién soy.  A veces veo fotos mías de cuando era chica y me trato de meter en esa cabecita. Me pasa que me acuerdo mucho, no de lo que estaba haciendo, sino de lo que estaba pensando en ese tiempo, adentro...

"Dónde ir?"

A veces, para seguir funcionando, uno necesita respuestas concretas para las preguntas existenciales. Entonces, lo que hago yo, al menos, es googlear mis preguntas existenciales. Funciona la mayoría de las veces. Creo que incluso ya había escrito sobre eso acá. Google es como un oráculo involuntario, con ese botón especial de "Me siento con suerte" -que te abre directamente el primer resultado- casi te lo están anunciando de forma literal. Hoy escribí: "Dónde ir" La respuesta fue una guía turística de Ciudad de México. Igual es loco, porque siempre he querido ir a Ciudad de México. Siento que Google me entiende un poco. Hemos pasado tanto tiempo trabajando juntos que ya como que me conoce en alguna medida. Sabe mejor que yo lo que está en el fondo de mi corazón y todas esas patrañas. Entonces me empiezo a preguntar si en Ciudad de México están las respuestas. Las respuestas a las preguntas que no me quiero hacer. Empiezo a leer la guía turística en plan ...

Karma sin dientes

Conocen eso de que lo bueno y lo malo que haces en la vida, se te devuelve en la vida? Eso de que para recibir cosas buenas, hay que dar cosas buenas? Que a la gente mala le terminan pasando cosas malas? Conocen eso del "karma is a bitch"? Es terrible la cantidad de creencias que cuando creces lo suficiente, que cuando vives lo suficiente (no tiene que se mucho tampoco), se van al tacho de tu basura mental. La cantidad de postulados como esos que ahora están en el archivador de "No era cierto" en mi cabeza, se ha visto acrecentada en la medida en que salgo al mundo que está afuera de mis lugares de contención. Afuera de mi casa, afuera de mi zona habitual de circulación, afuera de mi mantita de seguridad que llamo El camino de mi casa al trabajo, y el camino del trabajo a mi casa. (Digo "trabajo", pero quizás qué es realmente lo que hago. No se bien cómo decirle a lo que hago ahí) Como sea, en mi verdadero trabajo (el que me da dinero a fin de m...

Le odio porque le amo

Lo comparo a una relación de esas enfermizas, en que no te puedes separar de la otra persona, aunque sabes muy bien que no te hace muchos favores a ti el seguir juntos. El seguir involucrados. El seguir mezclados. Pero acá no es una persona la que me absorbe la fuerza vital y a la que sigo volviendo a pesar de todo. Acá es otro tipo de "algo" lo que me tiene con uno de los niveles de frustración más altos y, lo peor, más prolongados de la vida. Ese "otro algo" es una actividad. Una cita semanal con una Instancia en la que participo desde hace casi 2 años, y que tiene que ver con un Asunto que desde siempre ha estado muy muy cerca de mi corazón y mis intereses. (Disculpas por lo críptico). He participado, trabajando gratis, en esta Instancia desde el año antepasado, esforzándome para que resulte ser una buena instancia, una instancia con contenido, una instancia provechosa para la comunidad. Además de mi interés personal en el Asunto del que trata la Instancia...

Yahoo preguntas sin Yahoo respuestas.

Estoy asquerosamente triste. Cuando me pasan estas cosas pienso que nunca voy a volver a ver noticias. Que voy a bloquear todas las páginas de noticias que se que me ponen mal. Que voy a hacer como que lo que se que me mata las ganas no existe. Pero no puedo. Nunca he visto como solución el alejarme del dolor. Mi mamá ha hecho de esa estrategia un método de vida, y yo me prometí que no la replicaría. Y tampoco quiero hacerlo. No es consuelo, ni cerca, el taparme los ojos. Al contrario, me sentiría peor. Le adjuntaría el peso de tratar de engañarme. Como sea, las cosas no me pesan menos mientras sepa menos detalles. No desaparecen, no se arreglan, en la medida en que yo hago como que no pasan, que no son. Me acuerdo que la última vez me tocó mientras estaba en el auto (ser testigo de una atrocidad, digo). Igual terminé llorando aunque traté por todos los medios de evitarlo. Lo bueno es que no me da verguenza. No se, de cierta forma lo veo como una pancarta ambulante, el ir al supe...