El blog pródigo
Encontré mi anterior blog perdido, el que con su desaparición dio pie al presente. Qué excelente fue el momento en que, aventurando unas letras y unos puntos en la barra de direcciones... ahí estaba. Así que me puse a leerlo. Y fue como leer algo de alguien más, que no soy yo, ni yo en otro tiempo, ni yo en otro espacio.
En general, nunca me reconozco. Ni en las grabaciones, ni en los videos, ni en lo que escribo ni en las fotos. Lo único que podría reconocer fácilmente es mi letra manuscrita, toda desordenada, puntuda y redonda, toda indecisa, donde una "a" nunca es igual a la siguiente, ni en la misma palabra, ni en "mamá".
El conflicto de identidad se presenta porque la letra manuscrita es algo completamente prescindible por estos días. Ni siquiera la firma tiene que ser igual en todos los cheques. Lo se porque cuando firmo uno aún tengo ese terror primerizo de que estoy haciendo algo más importante de lo que me correspondería, por lo que los dedos me tiemblan y el documento queda como una obra de pollock después de una noche de juerga.
El caso es que me entretuve leyendo sobre mí en mi antiguo blog. Leí y leí, pensando si debería conservar este o aquel, tratando de descifrar cuál era yo y cuál era ella (o cuál era "el otro" de Borges y cuál era Borges, siendo este una analogía de claudia, que soy yo).
Creo que me quedaré con este, pero sólo por los colores, que son más fomes que el otro. El otro es más lindo. Lo lindo crea expectativas gratuitas que son como una promesa publicitaria, de esas que cuando no se cumplen acusan publicidad engañosa.
O, tal vez, mantenga los dos, por el equilibrio, por el ying y el yang, por el xx y el xy, etc... por la posibilidad del etcétera.
En general, nunca me reconozco. Ni en las grabaciones, ni en los videos, ni en lo que escribo ni en las fotos. Lo único que podría reconocer fácilmente es mi letra manuscrita, toda desordenada, puntuda y redonda, toda indecisa, donde una "a" nunca es igual a la siguiente, ni en la misma palabra, ni en "mamá".
El conflicto de identidad se presenta porque la letra manuscrita es algo completamente prescindible por estos días. Ni siquiera la firma tiene que ser igual en todos los cheques. Lo se porque cuando firmo uno aún tengo ese terror primerizo de que estoy haciendo algo más importante de lo que me correspondería, por lo que los dedos me tiemblan y el documento queda como una obra de pollock después de una noche de juerga.
El caso es que me entretuve leyendo sobre mí en mi antiguo blog. Leí y leí, pensando si debería conservar este o aquel, tratando de descifrar cuál era yo y cuál era ella (o cuál era "el otro" de Borges y cuál era Borges, siendo este una analogía de claudia, que soy yo).
Creo que me quedaré con este, pero sólo por los colores, que son más fomes que el otro. El otro es más lindo. Lo lindo crea expectativas gratuitas que son como una promesa publicitaria, de esas que cuando no se cumplen acusan publicidad engañosa.
O, tal vez, mantenga los dos, por el equilibrio, por el ying y el yang, por el xx y el xy, etc... por la posibilidad del etcétera.
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