Otra razón para ser vegetariana
Tenemos visitas. Mi tía y otro tío vinieron por el fin de semana. Originalmente viven en Santiago.
Por supuesto, ahora estan todos en el patio, comiendo cosas previas al asado que está en la parrilla, siempre "caaaaaasi listo", y conversando cosas igual de inocuas que las que están comiendo.
Últimamente me he dado cuenta de que tiendo a achacarle a mi mamá todo lo que me ha molestado de ella hace años. O bien, lo que antes me molestaba, ahora lo encuentro insoportable.
Supongo que estoy entrando (o acostumbrandome) a esa edad cliché en que uno ya tiene que irse de la casa, o quedarse a pasarlo horrible... pero gratis.
No se por qué cada vez que se sientan el patio a conversar previo al asado, sieeempre, en algún punto, de ponen a hablar de gays.
Chao a la política, la religion, y tantos otros temas clásicamente incómodos para conversar en las familias. No, a la mia ahora le gusta hablar de gays.
Y, para qué? pues para volver a dejarse en claro unos a otros que, más allá de las supocisiones, no son unos nazis rematados.
(Ahora, no digamos que están tan avanzados como para hablar de... no se, lesbianas, por ejemplo, pero hacen lo que pueden dentro de sus cartuchas capacidades, y -por increíble que parezca- les da la sensación de que despliegan un elocuente debate)
Lo interesante de la conversación sobre homosexuales es esto: de un tiempo a esta parte, mi abuela pasó de considerarlos abiertamente como una aberracion de los tiempos modernos, a encontrarlos "simpáticos". Ahora dice que "le divierten". Por supuesto, se refiere a la imagen de homosexual que se ve en las novelas de la tarde, pero eso la hace sentir de lo más evolucionada.
Mi mamá, por su parte, se pregunta -sinceramente- cómo es posible que Alejandro Sanz no sea gay si se junta tanto con Miguel Bose.
Yo me lleno la boca de quesos y galletitas saladas para no caer en la tentación de dignificar aquel despliegue de leseras con algún comentario medianamente razonable.
Pero... sólo hay un cierto número de galletas y quesos en la mesa que puedan impedirme decir, cómo es mi tónica esta semana, lo mínimo necesario.
Y lo mínimo necesario que salió de mi boca fue:
Mamá: hasta donde tengo entendido, la homosexualidad no se pega por asociación. (Decir "simplemente no se pega", puede ser mucho).
Abuela: me recuerdas a esos tiempos en que los gringos sureños también empezaron a encontrar "simpáticos" a los "negritos". Los hacían bailar, cantar y todo eso.
Por supuesto, mi mamá me puso la cara de "ya empezaste...", mientras que mi abuela, tan tierna, no se si captó la idea o no. Yo creo que no. Ella tiene esa ventaja de ver siempre la mejor intención en lo que digo. Y en gran parte, esa es la base de nuestra increíblemente buena relación.
Como conclusión, quisiera explicar el título de esta entrada.
Si yo comiera carne, probablemente tendría que quedarme ahí todo el rato hasta que el asado estuviera listo (o el hambre fuera tan grande como para comerlo "caaaasi listo").
Sin embargo, afortunadamente cuento con la políticamente correcta excusa para retirarme: "un gusto haber compartido con ustedes, pero acabo de escuchar el timer del horno, y mi almuerzo (a base de verduritas) ya está listo".
Por supuesto, ahora estan todos en el patio, comiendo cosas previas al asado que está en la parrilla, siempre "caaaaaasi listo", y conversando cosas igual de inocuas que las que están comiendo.
Últimamente me he dado cuenta de que tiendo a achacarle a mi mamá todo lo que me ha molestado de ella hace años. O bien, lo que antes me molestaba, ahora lo encuentro insoportable.
Supongo que estoy entrando (o acostumbrandome) a esa edad cliché en que uno ya tiene que irse de la casa, o quedarse a pasarlo horrible... pero gratis.
No se por qué cada vez que se sientan el patio a conversar previo al asado, sieeempre, en algún punto, de ponen a hablar de gays.
Chao a la política, la religion, y tantos otros temas clásicamente incómodos para conversar en las familias. No, a la mia ahora le gusta hablar de gays.
Y, para qué? pues para volver a dejarse en claro unos a otros que, más allá de las supocisiones, no son unos nazis rematados.
(Ahora, no digamos que están tan avanzados como para hablar de... no se, lesbianas, por ejemplo, pero hacen lo que pueden dentro de sus cartuchas capacidades, y -por increíble que parezca- les da la sensación de que despliegan un elocuente debate)
Lo interesante de la conversación sobre homosexuales es esto: de un tiempo a esta parte, mi abuela pasó de considerarlos abiertamente como una aberracion de los tiempos modernos, a encontrarlos "simpáticos". Ahora dice que "le divierten". Por supuesto, se refiere a la imagen de homosexual que se ve en las novelas de la tarde, pero eso la hace sentir de lo más evolucionada.
Mi mamá, por su parte, se pregunta -sinceramente- cómo es posible que Alejandro Sanz no sea gay si se junta tanto con Miguel Bose.
Yo me lleno la boca de quesos y galletitas saladas para no caer en la tentación de dignificar aquel despliegue de leseras con algún comentario medianamente razonable.
Pero... sólo hay un cierto número de galletas y quesos en la mesa que puedan impedirme decir, cómo es mi tónica esta semana, lo mínimo necesario.
Y lo mínimo necesario que salió de mi boca fue:
Mamá: hasta donde tengo entendido, la homosexualidad no se pega por asociación. (Decir "simplemente no se pega", puede ser mucho).
Abuela: me recuerdas a esos tiempos en que los gringos sureños también empezaron a encontrar "simpáticos" a los "negritos". Los hacían bailar, cantar y todo eso.
Por supuesto, mi mamá me puso la cara de "ya empezaste...", mientras que mi abuela, tan tierna, no se si captó la idea o no. Yo creo que no. Ella tiene esa ventaja de ver siempre la mejor intención en lo que digo. Y en gran parte, esa es la base de nuestra increíblemente buena relación.
Como conclusión, quisiera explicar el título de esta entrada.
Si yo comiera carne, probablemente tendría que quedarme ahí todo el rato hasta que el asado estuviera listo (o el hambre fuera tan grande como para comerlo "caaaasi listo").
Sin embargo, afortunadamente cuento con la políticamente correcta excusa para retirarme: "un gusto haber compartido con ustedes, pero acabo de escuchar el timer del horno, y mi almuerzo (a base de verduritas) ya está listo".
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