Sobre los galanes anti galanes

Acabo de terminar de ver una película llamada Waiting for forever. 
No se por qué la vi, porque el puro afiche ya me decía que no era mi tipo de película. O al menos el tipo de película que estoy dispuesta públicamente a admitir como mi tipo de película. 

Ya, la vi por una razón realmente boba: el sombrero que uno de los personajes sostiene en el afiche. Me recordó a la película de johnny depp, Benny & Joon, aunque no era exactamente el mismo, pero igual. Sirvió para que buscara el trailer. 

Y, claro, en el trailer me di cuenta de que era una peli sensiblera e inocente, que iba a tratar de sacarme alguna lagrimilla adolescente que haya quedado por ahí olvidada entre todas las que uno echa al mundo cuando se va dando cuenta de que el mundo no es el mundo que uno quiere, y que los que uno quiere que estén en ese mundo no siempre lo quieren a uno en el suyo. 
Básicamente, la historia de un choque. 


Pero, para variar, me estoy desviando del tema. El tema no es la película (de ese tipo de  pelis ya hay mucho dicho, aunque al parecer no todo dicho, porque siguen apareciendo y reapareciendo con otros actores y otros ambientes). Mi tema es el personaje principal de estas pelis, que es siempre, pero terriblemente SIEMPRE el mismo. Hasta se puede ubicar en una escena suelta que veamos, sin diálogos ni mayor explicación de nada, porque estos tipos son el mismo tipo todas las veces. Me refiero a ese tipo de apariencia estrafalaria, de ojos de perrito triste, medio calladito, medio inocente, medio misteriosito, medio lindo, medio muy sensible para este mundo cruel en el que vivimos, con un encanto infantil medio imposible de obviar. 
El típico sujeto que, de encontrártelo por la vida, quisieras agarrar a abrazos... pero, la verdad, nada más. 


ESE es mi gran problema con estas pelis. Que la "chica en cuestión" finalmente lo prefiere a él antes que cualquier otra opción, zafando de cualquier problema que le hayan puesto los guionistas de turno (unas verdaderas lumbreras de la ficción, hay que decirlo) para concretar el final feliz. Al final, ESE tipo se queda con la jovencita si o si. A veces ni tan jovencitas. 
Entonces yo me pregunto: ¿Cómo va a ser posible que alguna de mis congéneres vaya a hacer una elección tan extraña? Alguno de estos guionistas habrá sido mujer? ... no lo creo.
Y, la verdad... me da un poco de pena no poder creerlo. Porque el mundo -ya que estamos hablando del "mundo"- estaría bastante mejor si en vez de pillos sin corazón, estuviera lleno de estos tiernos imbéciles de las películas románticas-adolescentes. Y lo digo con todo cariño, porque el universo sabe que me he encontrado con uno o dos en el camino, aunque brevemente. Muy brevemente en el caso del que más más más estaba calcado a ESE sujeto. Pucha, era muy ESE sujeto. Y, claro, era entretenido, era extraño, era -que verguenza lo que voy a escribir- ... era un poco mágico. Por lo mismo, me arranqué, porque algo no andaba bien ahí. Mucha magia, cuando creces, cansa. Cuando no evoluciona, cuando no crece contigo, se vuelve una carga.
Y eso creo que son, al final, ESOS personajes, una linda, tierna, adorable, fantástica carga. Porque están destinados a continuar sufriendo. Porque siempre están sufriendo por algo, adentro, algo en el corazón -figurativo, claro- les duele, generalmente algo que ya no se puede arreglar, y se quedan pegados. Se quedan niños, se quedan cachorros. Y siempre te van a dar ganas de abrazarlos... pero nada más.

Por eso, tal vez, continúan siendo tan buen material para las películas. Las películas son vistazos de un par de horas. En un par de horas, todo es novedoso, todo asombra, todo ilusiona. Es el terreno de la magia. Ahí cabe la magia, los tipos dulces, vulnerables, con sombreritos simpáticos, que directamente y sin ningún rodeo se "enamoran" perdidamente de ti y ahí se quedan. Se quedan, se quedan, se quedan...

Comments

Popular posts from this blog

Infantilización.

Veinte veinte el año inexistente

La señorita del medio