Encontré este borrador del 2020. Me da lata re-leerlo.
Una de las importantísimas etapas de maduración de los seres humanos tiene que ver con la desilusión. Uno crece mucho cuando se pega contra la áspera pared de "cómo son las cosas". O cómo son las otras personas, en realidad.
Como cuando uno está feliz, feliz, feliz, hasta que ves que nadie más está feliz. Te das cuenta de que eras feliz porque te faltaba información.
Como cuando estás entusiasmado, entusiasmado, entusiasmado por algo, hasta que te das cuenta de que no era como creías. Te das cuenta de que no era para estar tan entusiasmado. Que eras el único entusiasmado. Te sientes ridículo.
Como cuando estás ilusionado, ilusionado, ilusionado por algo, hasta que te encuentras con cómo era eso en realidad, y te sientes des-ilusionado para todo el resto de las experiencias similares. Te sientes un poco ingenuo por haberte ilusionado tanto. La ilusión en si misma, pasa a ser característica de inmadurez para ti.
Te pones amargo. Te pones viejo. Te ríes menos. Dejas de decirle cosas agradables a la gente, para no parecer estúpido. Empiezas a creer que decirle a alguien algo bueno, te quita eso bueno a ti. Cuando alguien hace algo bien, no le dices "qué hermoso tu trabajo". Te lo guardas. Te guardas lo que piensas, porque no es bien visto decirlo, o porque crees que da un poco lo mismo.
Empiezas a creer que da un poco lo mismo. Te sientes triste, pero le dices "cansancio". Te sientes vacío, pero le dices "ocupado". Te armas un nuevo vocabulario sobre ti mismo, lleno de adjetivos admisibles en esta cultura. Eres "perfeccionista", cuando quieres decir que eres obsesivo y quieres que todo salga bien a la primera. Eres "exigente", cuando quieres decir que no soportas fracasar. Pones "fracasar" en el lugar de las palabras prohibidas. Pones "éxito" en el lugar de las palabras que quieres usar bien seguido.
Te sacas una foto con los brazos cruzados, mirando de medio lado a la cámara, con una sonrisa de confianza en ti mismo. Piensas "estaré proyectando suficiente confianza en mi mismo?".
"Confianza en mi mismo" empieza a ser un concepto importante. Te lo repites varias veces en diversas formas. "Me veo bien", "yo puedo", "estoy tranquilo". Porque en el fondo sabes que no te ves muy bien, que no sabes si vas a poder y que no estás muy tranquilo.
Y está bien. Si todos los días asumiéramos nuestros pensamientos inconscientes como punto de partida, seríamos muy inmaduros. Seríamos como niños.
Y hay una razón por la cual ser niño dura unos pocos años nada más. No se cuál es esa razón, pero creo en los hechos. Y los hechos indican que ser niño es inferior, y ser adulto es superior.
A veces me pierdo en el medio. En el lugar de las cosas raras, que no son ni una cosa ni la otra. Y se me hace ridículo ser adulto, e insoportable ser niño (de nuevo).
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