La madre de todas las ciencias

Hace tiempo escribí una lista de cosas potencialmente lucrativas a las cuales dedicar los días de semana, de 9 a 5.
Hoy la encontré en un viejo cuaderno, pero ninguna de las sugerencias me convenció.
Es difícil comprometerse. Me es muy complicado a mí también. Siempre ha sido así, en todo.
Antes de que las cosas empiecen, ya estoy adelantando la forma de terminarlas de la mejor forma posible. Los "largos plazos" me aterran, y tengo el terrible reflejo inconciente de despegarme por completo de los ambientes de los que me he autosacado por temor a quedarme pegada en ellos. No porque sean malos, sino por temor a que sean eternos.
Es como si tratara de preservar mi independencia de todo y de todos, aunque no se por qué motivo. Pero, paradógicamente, al alejarme al menor indicio de trascendencia, me estoy apartando también del uso de mi libertad, que tanto busco mantener intacta.
Paradojas de la Ociosidad.

Comments

Carlitos Fierro said…
Creo que los "largos plazos" son ineludibles. Si miras hacia atrás, los 12 años del colegio (largo plazo); el paso por la universidad (5 años mas titulación = largo plazo); se supone que a continuación viene la etapa de trabajar, que es lo que "vas a hacer el resto de tu vida" (eso si que es largo plazo); si te casas (la idea es hacerlo para toda la vida = largo plazo otra vez); si tienes un hijo, entonces vas a ser madre hasta que te mueras (o sea, laaargo plazo)...la gracia está en saber lo que dices, "preservar mi independencia"...ya que te guste o no, en todo hay que negociar, y así como una gana cosas, también pierde otras...
claro está que son "paradojas de la ociosidad"....de todas formas, aunque no sea lucrativo, podrías pensar en ocupar parte de tu tiempo con una mirada con "conciencia social" y buscar alguna cosa entretenida que hacer, por ejemplo, voluntariado...aunque mejor trabaja...o escribe un buen libro para que depués te sientes a autografiar las copias como la joven revelación en alguna feria del libro santiaguina o argentin...
saludos!

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