Sobre las cosas interminables

Las cosas, de todo tipo, cuando son interminables se comportan con parámetros comunes.
Al principio, parecen inofensivas. Luego muestran su verdadera cara, lo que suele hacernos desesperar, pero sólo un poquito, por que en una tercera instancia parecemos manejarlas, más no dominarlas, puesto que, aún cuando ya creemos conocer su dinámica, siempre hay momentos de resalto, de complicación y de duda.
Hasta que, finalmente, la cosa comienzan a despedirse. Y esta es una despedida que se anticipa bastante, que se empieza a ver chiquitita en el horizonte, y nos encanta mirarla crecer y crecer a medida que se va acercando, o, mejor dicho, que nosotros vamos avanzando hacia ella.
Cuando ya está tan cerca que podemos reconocer sus detalles, cuando ya la hemos alcanzado casi, y en nuestra mente hemos vivido mil veces el momento de la gloria final... la "cosa" revela su verdadera vocación: la cosa es una cosa interminable.
Esto significa: se rehúsa a terminar.

Existen cuatrocientas ochenta y tres mil seiscientas noventa y cinco razones, cientificamente registradas, por las cuales puede ser interminable. Pero de esas, siempre suelen tocarnos las más ridículas, insulsas, bobas, ñoñas, tragicómicas, avergonzantes y simplonas. Y siempre suelen presentarse en el ULTIMO momento, cuando estamos a pasos, a centímetros, a horas.

A algunos tipos humanos, este fenómeno del universo les puede parecer emocionante, apasionante o, una de mis palabras menos favoritas, "desafiante". Para los que aman las cosas interminables resulta hasta divertido superar ese último obstáculo final, ese reto al destino que nos permite empujar los límites hasta competir con nosotros mismos... y salir victoriosos, doblemente vistoriosos. Esas personas suelen aburrirse con las cosas NO interminables.

Las Cosas Interminables son las primas más amables de las Cosas Imposibles.

Yo leo El Señor de los Anillos, escribo cuentos fantásticos, una que otra vez he tratado de teletransportarme a otra dimensión pasando por abajo de alguna señalización de tránsito, creo totalmente en la no-linealidad del tiempo... pero no perdería ni un día de mi vida en una cosa interminable.

Al menos no de nuevo.

Comments

Popular posts from this blog

Infantilización.

La señorita del medio

Bestias de cuatro patas... bestias de dos patas.