"El Sistema", échele la culpa usted también

Por dios!
Ya van dos días de intentos infructíferos, no tiene sentido.
He tratado por todos los medios de comprar un mísero par de tickets para el concierto de The Killers en el Arena Santiago. Por su fuera poco, van a estar con Travis y Starsailor!
Es como una especie de cometa halley indierockandrolleano... y yo sin telescopio todavía. Estamos hablando de un evento sólo comparable con la insólita aparición de Franz Ferdinand en el festival de Viña del Mar (todavía no me explico cómo pudo ser eso posible).

Diablos!

Así es el sistema en el tercer mundo:
Me documento el día anterior sobre todo lo que hay que saber antes de desembolsar casi 30 lucas en cinco horas de entretención, es decir, dónde es la cosa, las características del lugar y toda la lógistica que involucra hacer un viaje relámpago a un lugar que está a más de 500 kilómetros de acá y volver a tiempo para no tener que re programarme la semana completa. Hago mi parte.
Así que, al día siguiente, me dirijo al UNICO centro de venta de tickets de la ciudad: la feria del disco, y me toca esperar a que me atienda la persona "que sabe de esas cosas".
Pero, finalmente, la señora en cuestión parece no saber nada de cómo diablos imprimir una entrada, ni siquiera está enterada de cuánto vale o en que consiste el proceso. Por el contrario, la pobre mujer se limita a tratar una y otra vez de ingresar unos códigos al computador (escritos en el reverso de una boleta roñosa), que me permitirán ver la disponibilidad de asientos y hacer mi compra.
A todas mis preguntas, ella contesta con "me imagino que...". Lo que para mí es realmente deprimente.
Por ejemplo: "No se lo que pasa... me imagino que... El Sistema está lento".
Entonces llama a Santiago para que le resuelvan el problema. Llama de nuevo. Llama tres veces.
En repetidas ocaciones intenta hacerme volver más tarde, con excusas como "eehh, ya llamé y en Santiago van a hacer algo..."
"Qué cosa?", pregunto.
"Unas cosas, en el computador, desde Santiago", me responde, como creyendo que crecí en cautiverio.
"Bueno, la espero entonces", le respondo como la más cargante de las clientas.

Mención aparte son las apariciones de los otros vendedores del lugar, que se asoman al computador con cara de médicos, como haciendo el atado y susurrando "oh, en realidad esto parece ser un probema de la Central" o "si, este Sistema es así algunas veces".
Por supuesto, hacen como que no escuchan mi sugerencia de CAMBIAR EL SISTEMA QUE NO FUNCIONA por uno que sí haga la pega.

Me asombra, especialmente, porque se supone que estamos en una sociedad de libre mercado, verdad? Y por más que a algunos les pese, acá "el cliente siempre tiene la razón". Ahora, tal vez esto no tenga que ser aplicado tan categóricamente como suena, pero el cliente SIEMPRE tiene la razón en una cosa, al menos: cuando el cliente quiere comprar, hay que venderle. Eso implica cumplir lo que se le promete.
Eso implica hacer que El Sistema, tan estimado por los ofertores, funcione también para los demandantes.
La realidad es que lo más simple es recurrir al Sistema como depositario perpetuo de las responsabilidades individuales. Acá los que no funcionan son los distribuidores, y no me refiero a los canales, me refiero concretamente a las personas. Las personas son las que no funcionan, todo el resto es estandarizado, a quién quieren engañar.

Economía básica, por dios.

Comments

Anonymous said…
Creo que la solución sería tomar a un par de personas en Feria del Disco, mandarlas al paredón y fusilarlas... sólo así las cosa funcionarían...

Claro que dejaríamos de estar en una sociedad de mercado...

A menos que fuéramos chinos...

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