Qué hay que hacer para que a uno le respondan un mail?
En general, me considero una persona bien racional. Como tal, creo firmemente en que es posible dialogar con la gente en términos civilizados para conseguir un acuerdo, o bien, para convencerlos de que estan mal, o de que se me está cometiendo un perjuicio de algún tipo.
Por eso es que siempre he escrito mails. Mails a los medios, mails a las autoridades, mail al rector de la universidad, mails a las empresas, etc.
En mis mails expongo el problema, los antecedentes y la solución posible. A mi me parecen muy decentes.
La dificultad está en que, primero, las personas responsables suelen estar "muy ocupadas" para leer, e igualmente ocupadas para escuchar, en el caso de que uno pretendiera ahorrarles el trabajo e ir personalmente a reclamar.
La segunda dificultad en ejercer el derecho ciudadano de opinar y reclamar está en que a nadie más que a uno le importa el problema. Son muy pocas las ocaciones en que las personas se organizan para exigir demandas comunes. Una rareza de ese tipo se dio con la organización de las víctimas de la delincuencia, un grupo competente que se manifiesta y administra con toda la seriedad que amerita el asunto que los reune. Y son personas comunes y corrientes, nada de poderosos o políticos (todavía, al menos).
A mi me gustan las marchas, las protestas, los carteles y todo eso. Me gusta, porque son personas que entienden que nadie les va a responder nunca ningún mail bienintencionado, por lo que tienen que salir a la calle a convertirse en su propia protesta, a reclamar como si ellos fueran mails andantes.
Una vez fui a una protesta, una contra la distribución gratuita y universal de la píldora del día después en los consultorios de todas las esquinas de chile. Me lebanté temprano y fui. Fue horriblemente fome. Estaba llena de cánticos, familias dando su testimonio de "tenemos cien mil hijos y somos felices", discursos que atribuian la situación a un acto cuasi demoniaco... etc.
Estuve horas esperando por alguien que dijera algo coherente, alguna razón por la cual estar en desacuerdo, alguna razón con la cual yo estuviera de acuerdo.
A pesar de que me considero una persona con creencias religiosas, no enganché con ninguna de las razones religiosas de la protesta. Para mi, el asunto es mucho, muchisimo más simple: el gobierno no debería repartir la píldora a diestra y siniestra únicamente porque esa forma de operar, el curar antes que el prevenir, es lo que ha llevado a este país donde está. La política de poner parches en vez de cerrar las heridas, es lo que nos tiene metidos en líos como el transantiago, los puentes que se caen, los desastres ecológicos, la delincuencia desatada, entre vaaaaarios otros.
Educar a la población. Educar en la cultura de la conciencia es, claro, un poco menos fácil que simplemente repartir píldoras posiblemente abortivas. Y, claro, tomarse una de esas cuando uno despierta tirada en la plaza sin saber qué diablos habrá hecho la noche anterior, es definitivamente más fácil que andar con un par de condones en la cartera... la noche anterior.
Conciencia conciencia conciencia! Conciencia social (como he escuchado por ahí).
A la gente le da lata hablar, reclamar, pedir explicaciones, o lo que sea. Pero eso precisamente es lo que todos esperan que nosotros hagamos: nada.
Yo, por lo menos, mando mails. Los mando indiscriminadamente.
Nadie los responde, pero los mando.
Por eso es que siempre he escrito mails. Mails a los medios, mails a las autoridades, mail al rector de la universidad, mails a las empresas, etc.
En mis mails expongo el problema, los antecedentes y la solución posible. A mi me parecen muy decentes.
La dificultad está en que, primero, las personas responsables suelen estar "muy ocupadas" para leer, e igualmente ocupadas para escuchar, en el caso de que uno pretendiera ahorrarles el trabajo e ir personalmente a reclamar.
La segunda dificultad en ejercer el derecho ciudadano de opinar y reclamar está en que a nadie más que a uno le importa el problema. Son muy pocas las ocaciones en que las personas se organizan para exigir demandas comunes. Una rareza de ese tipo se dio con la organización de las víctimas de la delincuencia, un grupo competente que se manifiesta y administra con toda la seriedad que amerita el asunto que los reune. Y son personas comunes y corrientes, nada de poderosos o políticos (todavía, al menos).
A mi me gustan las marchas, las protestas, los carteles y todo eso. Me gusta, porque son personas que entienden que nadie les va a responder nunca ningún mail bienintencionado, por lo que tienen que salir a la calle a convertirse en su propia protesta, a reclamar como si ellos fueran mails andantes.
Una vez fui a una protesta, una contra la distribución gratuita y universal de la píldora del día después en los consultorios de todas las esquinas de chile. Me lebanté temprano y fui. Fue horriblemente fome. Estaba llena de cánticos, familias dando su testimonio de "tenemos cien mil hijos y somos felices", discursos que atribuian la situación a un acto cuasi demoniaco... etc.
Estuve horas esperando por alguien que dijera algo coherente, alguna razón por la cual estar en desacuerdo, alguna razón con la cual yo estuviera de acuerdo.
A pesar de que me considero una persona con creencias religiosas, no enganché con ninguna de las razones religiosas de la protesta. Para mi, el asunto es mucho, muchisimo más simple: el gobierno no debería repartir la píldora a diestra y siniestra únicamente porque esa forma de operar, el curar antes que el prevenir, es lo que ha llevado a este país donde está. La política de poner parches en vez de cerrar las heridas, es lo que nos tiene metidos en líos como el transantiago, los puentes que se caen, los desastres ecológicos, la delincuencia desatada, entre vaaaaarios otros.
Educar a la población. Educar en la cultura de la conciencia es, claro, un poco menos fácil que simplemente repartir píldoras posiblemente abortivas. Y, claro, tomarse una de esas cuando uno despierta tirada en la plaza sin saber qué diablos habrá hecho la noche anterior, es definitivamente más fácil que andar con un par de condones en la cartera... la noche anterior.
Conciencia conciencia conciencia! Conciencia social (como he escuchado por ahí).
A la gente le da lata hablar, reclamar, pedir explicaciones, o lo que sea. Pero eso precisamente es lo que todos esperan que nosotros hagamos: nada.
Yo, por lo menos, mando mails. Los mando indiscriminadamente.
Nadie los responde, pero los mando.
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