De profundis clamo ad te Domine

Desapareció un lago en el sur. Bien al sur. Se lo robaron los extraterrestres, dicen. Mi mamá es una de esas personas que lo dicen.
Yo creo que la indiferencia en el mundo es tan grande que puede estar desapareciendo todo un lago y nadie se da cuenta, sino hasta que ya no queda nada de él.
Además, es conocido que los extraterrestres prefieren mil veces llevarse árboles que lagos. Prefieren la clorofila, y además eso también contiene agua. Lo sé de primera fuente porque uno de los experimentos de química (o biología?) que más recuerdo del colegio fue cuando tuve que reducir toda una lechuga a un vasito agua verde de lechuga, machacándola hoja por hoja en un mortero de laboratorio, pequeñísimo.
De todas maneras, no hay que olvidar que en muchas de las historias de ovnis, las naves se ocultan cerca de los lagos. De hecho, mi única gran historia con ovnis sucedió precisamente a un par de metros del lago Calafquén. Una historia espelusnante en verdad, pero que en el momento no me dio miedo (como pasa con todas esas vivencias raras).
Yo siempre supe que no se puede confiar en las grandes acumulaciones de agua. No me gustan, porque uno simplemente no puede ni imaginarse todo lo que podría estar pasando ahí abajo. Desde una nave espacial cargando combustible bioacuáticodulce, hasta toda una civilización de humanos acuáticos que nunca han salido a la superficie para no ser acosados por la prensa.
Para que hablar del fondo del mar... ahí perfectamente podría estar dios, protegido por un ejercito de monstruos apocalípticos que esperan su turno para salir de las profundidades, y nosotros ni nos enteramos. Y debemos estar especialmente diseñados para eso, dado que no podemos sobrevivir ni muy abajo ni muy por sobre el nivel del mar. Una vez más, la ignoracia es lo que nos permite vivr tranquilos (o relativamente, al menos).
Las profundidades son tan impensables para nosotros como la vestedad el espacio exterior. Después de cierto punto, ya no tienen sentido en nuestras mentecillas.

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