Como su nombre lo indica, la Super Tierra es para Super Hombres

Sólo hasta hace unas semanas todos dabamos por hecho que la tierra (al menos en un radio bastaaaante amplio) era el único planeta capaz de albergar vida (o "vida" como la conocemos). Eso nos mantenía felices, contentos y tranquilos. Por eso nos sacudimos de terror inconciente cuando supimos que ahora existe la Super Tierra, un lugar que no sólo podría contener vida, sino que además es SUPER.
Dicho pedazo de paraíso cósmico, como ya todos se habrán enterado, es casi el doble de grande que nuestra modesta versión y en ella pesaríamos mucho más que acá, por un asunto de fuerza de gravedad y esas cosas de las que nunca me enteré mucho en el colegio (posiblemente porque mi profesora de física era una de las mujeres más involuntariamente chillonas que he tenido el placer de escuchar. Tanto, que bien podría enseñarle sin ninguna dificultad a los perros o lobos o murciélagos, que si aprecian grandemente los agudos).
Volviendo al tema, esta Super Tierra nos abrió los ojos a un universo de posibilidades que hasta ahora creíamos que se mantendrían eternamente en la ciencia ficción (sin mencionar que podría ser el secreto hogar de toda una raza de Super Hombres y Super Mujeres que vienen a nuestro planeta de vez en cuando y se hacen pasar por periodistas), como la maravillosa idea de que en un futuro podríamos valernos de ella como un segundo hogar. Es sabido que la vida útil de este planeta llega a su fin, no ahora mismo, pero pronto, y frente a eso tenemos no más de un par de opciones: o evolucionamos a una raza humana más deforme y posiblemente de algún color extraño que nos proteja del sol, o bien, nos vamos con todo a otro lugar. Ese otro lugar sería la Super tierra.
Lo gracioso de este asunto (porque todo lo que concierne a los humanos tiene inevitablemente algo gracioso) es que la nueva tierra, la tierra prometida, la nueva tierra prometida, está un poco MUY lejos, nada menos que a 40 años luz. Significa, claro está, que aún si algún día llegaramos a diseñar una nave que nos transportara a la velocidad de la luz (muy improbable, por lo demás), igualmente tardaríamos un mínimo de 40 años en llegar. Por lo tanto, la única forma de trasladar a la humanidad a la Super Tierra para pardurar ahí por el resto de la eternidad sería que los tripulantes de este vehículo milagroso se reprodujeran en el espacio y que los hijos de estos tuvieran hijos también. Esa es la única forma de que llegaran ejemplares medianamente jóvenes al lugar, que conservaran frescas sus capacidades de adaptación y supervivencia.
Interesante sería que durante su crecimiento en la nave, los pequeños fueran instruidos en lo que es ser humano, y, po ende, en lo que hace tan importante esta misión; en cómo es la tierra, en lo que es andar en bicicleta o en cómo es comer comida real, o bañarse con agua, o, simplemente, cómo es caminar... todas esas cosas que nos hacen persona, y no meros "tripulantes espaciales". Pero como ésta sería una tarea imposible debido a las condiciones en las que afuera se sobrevive, sería poco riguroso afirmar que, después de todo aquello, los que llegaran a la Super Tierra serían real y completamente humanos. Los que llegarían no sería para nada ciudadanos de la tierra, ni mucho menos. Serían, derechamente, extraterrestres.
Esto, claro, asumiendo que estamos biológicamente capacitados para reproducirnos en condiciones espaciales, digamos, extra atmosféricas, de lo cual no existe aún ningún tipo de estudio siquiera.

Pero seamos optimistas, pensemos que efectivamente llega a destino esta misión de colonos intergalácticos. Asumamos también que en el camino no fueron atacados por arañas gigantes o chocados por algún ovni despiadado, por lo que conservan sus facultades mentales medianamente normales todavía. Dado este panorama, ¿Cómo nos enteramos de que llegaron bien? Cómo hacer para dormir tranquilos acá, pensando que no importa lo que pase con nosotros, porque al menos en espíritu prevaleceremos? Qué diría el presidente de USA en su cálido discurso en cadena internacional?
Nunca lo sabríamos. Y muy probablemente, nuestros compatriotas descansarían en los estómagos arácnidos gigantes mientras nos preguntáramos, suspirando de satísfacción y con ya poco oxigeno disponible, cómo deben estar corriendo los super niños por el pasto de la super tierra.

A todo esto, los cientificos ni siquiera han visto la Super Tierra, sólo "asumen" que está ahi, o "por ahí".
Nuevamente, la ficción supera a la realidad, incluso en la ciencia. Aunque eso no va a detener a los gringos, que ya deben estar trabajando en teletransportar ratas a la velocidad de la luz, con la esperanza de que algún día lo puedan probar con niños del tercer mundo. Mi única preocupación en este respecto es que cuando lleguen los humanos, el planeta no este dominado por las ratas teletransportadas, y debamos responder a los caprichos de algún magno soberano rata. Uno nunca sabe.
Pasó en El Planeta de los Simios.

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