Yo, la intrépida
Ayer decidí llevar una vida intrépida y llena de emociones.
Así que fui a ver spiderman III, como tenía presupuestado, pero llegué al cine al filo de la hora (y no una hora antes de la función, como acostumbro).
No contenta conesa dosis de adrenalina, cinco minutos antes de que empezaran los trillers, se me ocurrió ir a comprar palomitas de maíz.
Ahora, esta acción implica dos novedades alucinantes más. Primero, que no suelo comprar pochoclos en el cine (porque no suelo comer durante la película) y, segundo, que la antigua yo no habría abandonado la sala una vez ubicada por nada del mundo. Ni por un meteorito, ni por una turbina de avión irrumpiendo a través del techo, ni por una amenaza de bomba en el complejo de cine, ni por la presencia de talibanes, ni por el escape de un gorila en el mall, ni por la fuga de convictos amantes del cine, ni por nada.
Sin embargo, ayer lo hice. Corrí y corrí en busca de mis palomas cinematográficas. No me importó que el negocio del interior del cine estuviera "temporalmente cerrado", ni que no tuviera "mis entradas en la mano" para poder ir a comprarlas en el negocio de afuera... nada, nada se interpondría en mi audaz camino. Por el contrario, cada mini dificultad que surgía en mi aventura contra el tiempo no era más que una cuota extra de emoción a mi cruzada golosinística de última hora.
Por dios, que intrépida me sentí.
Un pequeño paso para la humanidad, pero un gran salto para mí.
Siendo intrépido se pasa mejor. Definitivo.
Así que fui a ver spiderman III, como tenía presupuestado, pero llegué al cine al filo de la hora (y no una hora antes de la función, como acostumbro).
No contenta conesa dosis de adrenalina, cinco minutos antes de que empezaran los trillers, se me ocurrió ir a comprar palomitas de maíz.
Ahora, esta acción implica dos novedades alucinantes más. Primero, que no suelo comprar pochoclos en el cine (porque no suelo comer durante la película) y, segundo, que la antigua yo no habría abandonado la sala una vez ubicada por nada del mundo. Ni por un meteorito, ni por una turbina de avión irrumpiendo a través del techo, ni por una amenaza de bomba en el complejo de cine, ni por la presencia de talibanes, ni por el escape de un gorila en el mall, ni por la fuga de convictos amantes del cine, ni por nada.
Sin embargo, ayer lo hice. Corrí y corrí en busca de mis palomas cinematográficas. No me importó que el negocio del interior del cine estuviera "temporalmente cerrado", ni que no tuviera "mis entradas en la mano" para poder ir a comprarlas en el negocio de afuera... nada, nada se interpondría en mi audaz camino. Por el contrario, cada mini dificultad que surgía en mi aventura contra el tiempo no era más que una cuota extra de emoción a mi cruzada golosinística de última hora.
Por dios, que intrépida me sentí.
Un pequeño paso para la humanidad, pero un gran salto para mí.
Siendo intrépido se pasa mejor. Definitivo.
Comments
me imagino que debiste sentir tanta adrenalina como los tipos del video de YouTube que corren su BMW a 280 KM/H por la Autopista Central...claro que no creo que hayas registrado tu loca carrera por el Mall en busca de palomitas...pero ta bien,de a poco uno experimenta cosas nuevas y que no pensaba hacer...así que bien por eso!
en fin!