El posteo pródigo
Para variar soy la última en enterarme de todo.
Seguro que todo el mundo, menos yo, sabía de los cambios que hubo por estos lados.
Y, de todas maneras, eso es lo que me gano por desaparecerme meses y más meses de mi queridísimo blog 2.0.
En mi defensa puedo decir que el trabajo me absorve terriblemente (por eso me vi en la obligación de dejarlo).
Ok, eso no es defensa.
Tampoco lo es el hecho de que por milésima vez en mi vida olvidé mi contraseña, de lo que sea, siempre se me olvidan.
Sugeriría que se cambiara ese sistema por uno de detección digital de identidad, es decir, que este aparato te reconociera la huella del dedo gordo, o algo. Pero no lo haré porque da la casualidad de que no tengo. Huella, digo, no dedo.
Si, gente se reunió a mi alrededor la última vez que fui a renovar mi carnet de identidad. Al parecer, no todos los días se topan con alguien sin huellas.
No diré que debería considedar una carrera criminal para aprovechar mis ingógnitas circunstancias, porque como esto está manejado por gringos, muy posiblemente me cerrarán el blog, justo cuando finalmente logré recuperarlo, y llegarán a mi casa con perros policiales y escudos anti todo.
Así que no lo diré.
Y, bueno, de todas formas nadie pasa por acá, así que no debería haber problema.
Pero igual, no lo estoy diciendo.
Yo soy una ciudadana de bien.
Y aunque siempre pierda mis contraseñas, luego las recupero. La mayoría. La gran mayoría.
Seguro que todo el mundo, menos yo, sabía de los cambios que hubo por estos lados.
Y, de todas maneras, eso es lo que me gano por desaparecerme meses y más meses de mi queridísimo blog 2.0.
En mi defensa puedo decir que el trabajo me absorve terriblemente (por eso me vi en la obligación de dejarlo).
Ok, eso no es defensa.
Tampoco lo es el hecho de que por milésima vez en mi vida olvidé mi contraseña, de lo que sea, siempre se me olvidan.
Sugeriría que se cambiara ese sistema por uno de detección digital de identidad, es decir, que este aparato te reconociera la huella del dedo gordo, o algo. Pero no lo haré porque da la casualidad de que no tengo. Huella, digo, no dedo.
Si, gente se reunió a mi alrededor la última vez que fui a renovar mi carnet de identidad. Al parecer, no todos los días se topan con alguien sin huellas.
No diré que debería considedar una carrera criminal para aprovechar mis ingógnitas circunstancias, porque como esto está manejado por gringos, muy posiblemente me cerrarán el blog, justo cuando finalmente logré recuperarlo, y llegarán a mi casa con perros policiales y escudos anti todo.
Así que no lo diré.
Y, bueno, de todas formas nadie pasa por acá, así que no debería haber problema.
Pero igual, no lo estoy diciendo.
Yo soy una ciudadana de bien.
Y aunque siempre pierda mis contraseñas, luego las recupero. La mayoría. La gran mayoría.
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